TIPO DE DOCUMENTO
DocumentalALCANCE Y CONTENIDO
A sus 29 años, Carlos Enrique Rodríguez era el alma vibrante de la casa. Un soñador al que le gustaba cocinar para sus sobrinos, ofrecer tinto a su madre y llenar los silencios con chistes y canciones, aunque —según sus hermanos— no fuera el mejor cantante. Su presencia sostenía la vida cotidiana con gestos sencillos y afectuosos. Todo cambió el 21 de agosto de 2007. El día anterior había dejado la filmadora cargando para grabar el cumpleaños de su sobrino Niko.
